La seguridad alimentaria en Nicaragua se está viendo severamente comprometida por la situación de crisis generada por la pérdida de cosechas como consecuencia de la sequía que viene azotando a Centroamérica desde julio del año pasado.
Nueve son los departamentos más afectados del país, con unas pérdidas agrícolas de entre el 50 y 60% de la producción de alimentos básicos, según Naciones Unidas. Esta situación conlleva que alrededor de un 90% de los hogares, sobre todo rurales, no cuenten con reservas suficientes de alimentos para evitar una situación de hambruna generalizada.
A esta situación se une el alza de precios en los mercados locales que hacen cada vez más inaccesible los alimentos a los colectivos más empobrecidos de Nicaragua.