08 de Septiembre de 2007
Se calcula que en Nicaragua, al menos 800.000 niños, niñas y jóvenes quedan fuera del sistema escolar. El nivel educativo es muy deficiente y en los últimos años, el nivel de analfabetismo se ha incrementado. El Banco Mundial calcula que la tasa de analfabetismo de Nicaragua es del 34% a nivel nacional y aumenta hasta el 46% en áreas rurales.
Esta situación viene determinada por la falta de inversión, por parte del gobierno, para mejorar la infraestructura de las escuelas y mejorar la capacitación de los maestros. Además, las familias se ven obligadas a pagar la matrícula y el uniforme de sus hijos e hijas. El nivel de pobreza que existe en el país, hace que en muchas ocasiones sea imposible que las familias puedan asumir este gasto. Este hecho se acentúa en el medio rural, donde sólo uno de cada diez menores, tiene oportunidad de acceder a la educación secundaria.
El nuevo gobierno nicaragüense se ha propuesto combatir esta tasa de analfabetismo con un Plan de Educación cuyo lema es "Se acabó el recreo... ¡Vamos a clase!" y que irá "ligado a las necesidades de las personas más pobres, de los campesinos, para que sea una educación que se transforme de inmediato en capacidad de poder trabajar y producir", según comenta Orlando Pineda, director de la Asociación Nacional de los Educadores de Nicaragua.
Para llevar a cabo este nuevo plan, solicitan la ayuda de diferentes organizaciones solidarias, como Ayudemos a un Niño, para que se pueda llevar a cabo incluso en las Comunidades rurales más pequeñas.
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