Uno de los grandes desafíos que tiene la humanidad es la alfabetización universal. Para ello se dedicó uno de los objetivos del milenio, concretamente el segundo, cuyo fin es lograr la enseñanza primaria universal para el año 2015. Pero las perspectivas de cumplimiento no son demasiado prometedoras transcurrida más de la mitad del plazo para el cumplimiento de los objetivos, y a pesar de iniciativas como la proclamación por parte de la ONU del "Decenio de las Naciones Unidas de la Alfabetización: "La educación para todos" (2003-2012). En la actualidad más de 860 millones de personas siguen siendo analfabetas y de ellas más de dos tercios son mujeres.
El analfabetismo y la pobreza son dos factores íntimamente ligados. La gran mayoría de población con esta problemática pertenece a los grupos más desfavorecidos y marginados socialmente. Estas limitaciones agravan claramente el acceso a una mayor autonomía, a mejorar sus condiciones materiales y a contribuir al cambio social.
Nicaragua ha sido proclamada, este verano, como territorio libre de analfabetismo después de dos años en los que se ha estado aplicando el método educativo "Yo si puedo". Sin embargo no existe certeza de que se cuenten con los recursos necesarios para dar seguimiento y retroalimentación a "los/as recién alfabetizados", además aún permanecen más de medio millón de niños y niñas fuera de las aulas y el abandono escolar ha crecido en el segundo semestre del año.
Las proyecciones de futuro no son demasiado halagüeñas ya que el presupuesto en educación ha disminuido este año y está muy lejos de alcanzar el 7% que garantizaría poder acometer programas de mejoras en el ámbito educativo: mejor mantenimiento de escuelas, construcción de nuevas aulas, más medios humanos y materiales, etc…
Desde Ayudemos a un@ Niñ@ contribuimos a atajar este problema no sólo desde el Área de Educación, con un programa de apoyo a más de 35 centros escolares nicaragüenses, la concesión de becas escolares y el reparto de material escolar, sino también ofreciendo a los padres y madres talleres de capacitación en los que formarse para encontrar un trabajo que les permita mantener a sus hijos e hijas.
Pero aún se necesita una mejor coordinación entre gobierno, instituciones, docentes, padres y organizaciones civiles para aunar esfuerzos y focalizar recursos dirigidos a erradicar las deficiencias educativas y a conseguir que los Objetivos del Milenio se hagan realidad.