El 20 de noviembre es el Día Internacional de la Infancia, porque coincide con el día en que se aprobó la Declaración y la Convención de los Derechos del Niño.
Las normas establecidas en la Convención de los Derechos del Niño deben ser acatadas por todos los países firmantes, como en el caso de Nicaragua, que en 1990 ratificó dicho compromiso. Sin embargo esto no ha servido para que se cumplan plenamente los derechos de los niños y las niñas nicaragüenses.
En Nicaragua el derecho a la salud para la niñez se ve limitado debido, entre otros factores, a la falta de calidad y cobertura de los servicios sanitarios, de medicinas, de personal sanitario cualificado y en muchos casos, por el difícil acceso a las comunidades rurales más alejadas.
En cuanto a la educación, la situación no mejora. Sigue existiendo un alto grado de absentismo escolar, que afecta en mayor medida a los hogares con extrema pobreza, donde los niños y las niñas se ven obligados/as a trabajar, lo que imposibilita su acceso a la escuela porque su aportación es necesaria para el sustento familiar.
A estas situaciones generalizadas, se une la crisis económica que estamos padeciendo en estos momentos y que en Nicaragua se traduce en mayor desempleo para las personas adultas que se ven obligadas a emigrar, dejando una situación de desintegración familiar que, en demasiadas ocasiones, lleva a escenarios de violencia y explotación laboral de sus hijos e hijas.
Desde Ayudemos a un@ Niñ@ trabajamos para que este tipo de situaciones desaparezcan, favoreciendo no sólo el acceso a los niños y las niñas a la educación, la sanidad y a la alimentación, sino también trabajando en la defensa de su derecho a la niñez. Intentamos evitar la explotación infantil y los abusos a menores, apoyando a las familias para que puedan tener un hogar donde sus hijos e hijas puedan desarrollarse como los niños y las niñas que siguen siendo.