Abril de 2008
Nicaragua atraviesa un difícil momento económico y social que está conduciendo a su población a un imparable proceso de empobrecimiento y de vulnerabilidad alimentaria y nutricional. A la grave crisis económica que arrastra desde 2007 y las secuelas del Huracán Félix, se unen los posibles efectos del la problemática del mercado del arroz a nivel global.
Finalizado el primer trimestre de 2008, el proceso de inflación en Nicaragua es imparable y alcanza ya el 18%. Los precios de los productos básicos como el arroz o el frijol o han subido en un 48%. Esta situación se agrava con la deficitaria capacidad de Nicaragua en la producción de alimentos, ya con lo que cosechan sólo pueden satisfacer el 20% de las necesidades de arroz que tienen, teniendo que importar el 80% restante.
Según especialistas de la FAO, más de un millón y medio de nicaragüenses se encuentran subnutridos; el 27% de la población infantil se encuentra en estado de desnutrición crónica y el 78% de los/as nicaragüenses no tienen los recursos necesarios para adquirir los productos alimentarios básicos.
A estos datos, hay que añadir que se está produciendo un aumento imparable de la pobreza, que en 2007 alcanzó unos niveles del 7,8, llegando a un 10,7 en las zonas rurales.
El programa "Hambre Cero" propuesto por el gobierno de Nicaragua se torna insuficiente, ya que sólo consigue atender a menos del 4% de las familias que se encuentran en situación de desnutrición y hambre. Así mismo, se están viendo gravemente perjudicadas las iniciativas gubernamentales como "la merienda escolar", que atendía casi a 10.000 niños y niñas de los comedores escolares de toda Nicaragua y que a fecha de hoy se encuentran desabastecidos.
A las causas estructurales como el empobrecimiento de las áreas rurales, el aumento de la emigración en los sectores campesinos, el abandono de tierras y la introducción de prácticas agrícolas centradas en los monocultivos industriales (producción de agrocombustibles) entre otras, hay que tener en cuenta las importantes consecuencias en las cosechas que tuvo el Huracán Félix, el precio del petróleo y el encarecimiento mundial de la comida. |