El establecimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el año 2000 supuso un hito importante para la Ayuda Oficial al Desarrollo, ya que se trataba de establecer mejores estrategias para mejorar la vida de millones de personas en todo el mundo. Diez años después, Naciones Unidas ha convocado en su sede de Nueva York a los líderes mundiales que se reunirán de nuevo en septiembre para que analizar los avances, los obstáculos y las brechas que existen para alcanzar las metas que se establecieron para 2015.
Hasta el año 2007 los esfuerzos realizados por conseguir los objetivos parecían dar sus frutos. Bastantes zonas de la geografía de la pobreza que se perfilaban como candidatas a alcanzar por lo menos alguno de los objetivos. Sin embargo, la crisis alimentaria de 2008 seguida de la crisis económica de 2009 junto a problemas medioambientales y políticos han empeorado la situación.
Antes de que se produjera esta situación de retroceso, varias regiones estaban en camino de reducir a la mitad para 2015 el porcentaje de población con nutrición insuficiente. Entre 1990 y 2008 el número de menores de 5 años que pesaban menos de lo normal habían descendido del 31% al 26%. A pesar de estos avances, uno de cada cuatro niños en estas regiones sigue pesando menos de lo que debería.
Hace poco la FAO se lamentaba de no disponer todavía de ninguno de los 20.000 millones de dólares que se prometieron en la cumbre del G8 a finales de 2009, además la Ayuda Oficial al Desarrollo se ve comprometida por los sucesivos recortes anunciados por principales países donantes
La cumbre que tendrá lugar en septiembre será otra oportunidad para que los líderes mundiales establezcan estrategias y programas de desarrollo eficaces para lograr que a falta de 5 años se cumplan las promesas de la Declaración del Milenio. Por eso desde las organizaciones que trabajamos día a día con los países empobrecidos exigimos el cumplimiento de los acuerdos de la Cumbre del Milenio, y esperamos que esta reunión, a diferencia de otras ya realizadas, no sólo tenga cómo resultado buenas intenciones, sino un verdadero compromiso por erradicar la pobreza del planeta.