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Mª Teresa Arauz, maestra de preescolar |
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Ir a la escuela en Nicaragua es difícil para un niño o una niña, en muchos casos, llegan a clase acumulando cansancio y hambre. Tengo alumnas que se levantan a las 4 de la mañana para ayudar a sus madres a hacer las tortillas con las que se ganan la vida; otros/as llegan con el estómago vacío porque en casa sólo hay arroz y frijoles para comer una vez al día.
Cuando empecé a como maestra tenía muchas ideas sobre como dar las clases, pero con la práctica diaria he visto que el ritmo no lo puedo poner yo, lo ponen las circunstancias del alumnado. Si mis niños/as están cansados/as tengo que hacer que avancen más lentamente porque están poco atentos y rinden poco.
Muchos/as no cuentan con el material escolar básico y eso lleva a que tenga que buscar la manera de que todo el mundo pueda participar a través de actividades colectivas y que no requieran de los libros de texto, porque si obligo a los/as niños/as a que traigan los libros, muchos padres y madres no los llevan a la escuela porque no tienen dinero para comprarlos y les da vergüenza.
Desde ya hace un tiempo las cosas han empezado a mejorar porque estamos en un proyecto. Tenemos un comedor en la escuela y los/as niños/as vuelven a su casa bien alimentados, además la ONG Ayudemos a un Niño nos ha provisto de material escolar básico y trae una clínica móvil cuando observamos que los/as niños/as empiezan a enfermar. Esto hace que me sienta mas apoyada en mi trabajo y más contenta al ver que mejoran las cosas en mi escuela.
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