La deshidratación es el principal factor de mortalidad. Es el agua, conjuntamente con los alimentos contaminados, el principal vehículo de esta infección que mata a 2 millones de niños y niñas al año.
Se calcula que el 88% de las defunciones provocadas por esta enfermedad se deben a la higiene deficiente y a la falta de agua potable y de saneamiento adecuado.